Dionis Escorsa · Works

 



 

The Eye into the Vein
El ojo en la vena

 

Sitting at his desk, the protagonist performs a horrifying action: He injects a syringe into his eye, extracts the content and injects it into the vein. The explicit way of showing him perform this action hides other less violent interpretations: the piece can be understood not only as a representation of a death wish or a masochistic impulse to hurt himself, but also as a metaphor of self-reflection, of the creative instant, or of self-knowledge.

 

(...) the piece, that could be seen as a catalogue of perversions, is nevertheless a silent scream, like in Buñuel’s Un Chien Andalou, a spasm in the face of pain and the melancholy of the soul. The loneliness of the poet that looks at the spectator, a mirror that gives him back the secret image of the beast, the onanist, the silence. It is a harrowing piece of refined cruelty that is ultimately accomplished by our own gaze, that of the blatant spectator that opens his eyes to the secret margin of the other or of himself.

A disheartening and tender work, radical and disturbing at once, which sums up the actual state of the art, condemned to appeal to the most intimate and dark instincts of a spectator that declares himself unable to react to the flood of images and sounds spit by that common enemy: the television.

Biel Amer
Diario de Mallorca, 16 May, 2003

 

Sentado en su escritorio, el protagonista de esta videoinstalación nos muestra un gesto horrible: Se clava una jeringuilla en el ojo, extrae su contenido y se lo inserta de nuevo en la vena. El explícito modo de mostrarlo enmascara lecturas menos violentas: La pieza se puede entender no sólo como la representción de una pulsión de muerte o un ánsia masoquista de autolesión sinó también como una metáfora de la reflexión, del instante creativo o del autoconocimiento.

 

(...) la pieza, que podría representar un catálogo de perversiones, es sin embargo un grito sordo, como en el perro andaluz buñueliano, un espasmo frente al dolor y la melancolía del alma. La soledad del poeta que mira de frente al espectador, espejo que le devuelve la imagen secreta de la bestia, del onanista, del silencio. Es una pieza desgarradora y de una refinada crueldad, aunque ésta la proporcione más la mirada propia, la del espectador descarado que abre los ojos al margen secreto del otro, o de uno mismo.

Obra descorazonadora y tierna, radical e inquietante a la vez, resume el estado actual del arte, condenado a apelar a los instintos más íntimos y oscuros de un espectador que se declara incapaz de reaccionar ante la avalancha de imágenes y sonidos escupidos por ese enemigo común: la televisión.

Biel Amer
Diario de Mallorca, 16 de mayo de 2003

 

2003 · 1 min 30 sec